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Paulina aprendió desde muy pequeña que a quienes ya se han ido, se les habla mirando al cielo y que el viento no importa donde estés, les lleva tus palabras y deseos, era una rara costumbre con la que creció viendo a su abuela y a su tío Tomás.

Así que decidió subir a la colina para hablar con el viento y se llevó además cinco globos rojos, le pidió que soplara para hacérselos llegar a Sarita, Eduardo, Camila, Miguel y Laura, sus amigos más divertidos y que ahora se han ido.

Paulina es una niña de cuatro años a quien le ha tocado lidiar con no pocas despedidas, la palabra migración le ha comenzado a resultar familiar, y es que de eso ahora se habla en la escuela, en su casa y hasta en el parque; se ha despedido de familia, amigos y vecinos en los últimos tiempos.

Las ausencias le han comenzado a fastidiar un poco, tal vez tiene que ver con que pronto será su cumpleaños número cinco y se dio cuenta que son tantos los amigos que ahora no vendrán, entonces tomó sus globos y le dijo al viento:

“Tengo amigos en muchos sitios, dice mi mamá que ahora los tengo regados por el mundo, no sé qué tan lejos estén. Pero tú ¿llevarías por mí estos globos y les dices que me gustaría que vuelvan para celebrar con ellos mi próximo cumpleaños? Ah, y también diles que les mando mi cariño y los extraño”.

Y como ocurre siempre cuando se habla fuerte y con seguridad, encontró respuesta. El viento le dijo: claro Paulina, suéltalos y los haré llegar, estoy seguro de que se alegrarán cuando los vean volar.

¿Qué puedo hacer para que mis amigos regresen? -le preguntó Paulina al viento-

Y el viento que era muy sabio le contestó: Pues yo creo que por lo pronto soplar para que lleguen tus globos antes, soñar con un mejor país, y estudiar para que cuando crezcas seas libre como yo, pero también de pensamiento y acción y haz cuanto puedas para que más niños como tú lo hagan también, seguro que así un día volverán. Mientas tanto se feliz con los demás amigos que también tienes aquí. Y cuenta conmigo para tu cumpleaños, yo no faltaré y estaré allí ayudándote para cuando apagues tus velas.

P.D: Según Paulina la inspiradora de esta historia, pide que en algún lugar de este cuento se incluya la frase, amigos por siempre.

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